øPor qué habrá tanta timidez e indiferencia por el cliente en algunos negocios?

Los tacos árabes son una poco común variedad de tacos creados por inmigrantes iraquíes en Puebla, México, a principios de los años 20. En la Ciudad de México prosperaron los tacos al pastor, de influencia griega, así que los tacos árabes quedaron confinados a la ciudad de Puebla.

Hasta hace poco, los que se vendían fuera de Puebla eran una reverenda porquería. hasta que se abrió una franquicia llamada Don Eraki. Me hizo muy feliz encontrar este lugar muy cerca de mi casa hace cosa de un año, pues no solo son buenos ahí los tacos árabes, sino que son de lo mejor que he probado en años. He ido al restaurant en cuestión unas treinta veces desde que lo encontré.

Lo que me sorprende es que los administradores, aún cuando son amables y sonrientes, nunca se han acercado a mi mesa a saludarme. A estas alturas debería quedarles claro que soy un fan de sus tacos. Podrían motivarme a visitarlos aún más o a recomendarlos. Podrían obtener mucha información de un visitante asiduo de su negocio como yo. øPor qué la timidez?

Algo parecido sucede con los dueños del bar a donde hemos llevado más de 120 clientes (en diferentes ocasiones) para las reuniones de blogs y en otras reuniones que he tenido con amigos. Son amables, pero no se han acercado a motivarnos a regresar, quizá con alguna promoción o descuento, o simplemente para asegurarse que estamos a gusto y que vamos a regresar. En este caso, más que timidez seguramente es autocomplacencia, pues a gusto siempre estamos en las reuniones y tal vez nos dan por hecho como clientes asiduos.

Hay ejemplos muy destructivos de esto que he dado en llamar la “timidez del dueño”. Por ejemplo, en el lugar donde hicimos tres reuniones anteriores, La Mansión del Té, los dueños no se acercaban para motivarnos como clientes, sino que sólo se dirigían a nosotros para corrernos pues tenían nuevos clientes en la puerta. Le valía madres que fuéramos 15 o 20 personas ordenando y consumiendo. Ellos aplicaban la lógica del “øsi se me termina la mercancía después qué vendo?”

Otro caso que tal vez sea peor, es el de un proveedor mío de México a quien mes tras mes, durante 6 años, le entregué un cheque por alrededor de $8000.00 pesos (unos $700 dólares). Cuando decidí no utilizar más su servicio y terminé amigablemente la relación con el ejecutivo que me atendía, jamás recibí un comentario, un saludo, un telefonema del dueño. Caí después en la cuenta que nunca había recibido ningún saludo durante los años que duró la relación comercial. Cuando mucho, recibía una rancia e impersonal canasta navideña.

Este caso, pensándolo bien, no es de timidez sino de indiferencia. Pero qué se le va a hacer. Si acaso, llamar a nuestros clientes y saludarlos, y jamás, pero jamás, darlos por hechos.

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