negocios en internet, innovación y productividad. desde 1999.
He notado que muchos vendedores se dan por vencidos muy rápido. No se dan cuenta que si fueran un poco más persistentes los prospectos podrÃan interesarse en su producto o servicio
La razón es que hacen preguntas cerradas, que pueden ser respondidas solamente con un sà o un no, o bien hacen preguntas abiertas que pueden ser fácilmente objetadas.
Estos son dos ejemplos recientes en donde los vendedores tal vez hubieran logrado venderme con un poco más de persistencia.
Hace poco me llamó una vendedora de un diario importante en el D.F. donde ya habÃa yo anunciado mi empresa hace algunos años. Cuando me contactaron inicialmente, les dije que me enviaran los precios de los anuncios en el suplemento especializado y que les darÃa un vistazo. Al dÃa siguiente me llamaron de nuevo y después de una breve y cálida conversación la vendedora trató de cerrar asÃ.
—Entonces, ¿le interesarÃa anunciarse en nuestro suplemento?
—La verdad, no.
—…Bien. Gracias por su tiempo y que tenga buena tarde.
El segundo caso fue en mi gimnasio. Aquà trataban de venderme un entrenador personal después de hacerme unas pruebas para medir mi masa muscular, resistencia, porcentaje de grasa, elasticidad, postura y otros valores. Era yo un candidato perfecto para el entrenador personal, y el vendedor-instructor trató de cerrar asÃ:
—¿Qué le parece nuestra propuesta?
—Me parece muy buena pero en este momento no podrÃa pagarla.
—O.K. ¿Tiene alguna duda más?
En los dos casos anteriores, los vendedores se desanimaron de inmediato. En ninguno de los dos casos mi respuesta era un no rotundo. Pero ellos no indagaron más.
¿Qué les sugiero a estos vendedores?
Leave a reply