Nunca se me olvidará esa frase de José Antonio Roca, que era entrenador de la Selección Mexiana de Futbol en el Mundial de Argentina ‘78. Recuerdo haberla leído en el titular de algún periódico, antes de que el equipo partiera hacia Argentina, donde sería derrotado 3-1 por Túnez, 3-1 por Polonia y 6-0 por Alemania.

A pesar de los consistentes malos resultados en los mundiales, los mexicanos nunca perdemos la ilusión, y si la perdemos es por poco tiempo. Hace tan solo cinco años, por ejemplo, yo disfrutaba las derrotas de la Selección, ante las poses de las divas que entonces los seleccionados y que caminaban lentamente por el campo como princesas. Después con Javier Aguirre volví a tener buenas expectativas.

Hoy que ha pasado el equipo de panzazo a octavos de final, nos toca derrotar a Argentina y ver si de una vez se derrumba esta maldición de malos resultados.

De que se puede, se puede. La pregunta es ¿podremos? Si es que podemos, que sea una buena señal.

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