Es un hecho que cada quién se forja su propia realidad. Pero ¿es posible que una nación entera forje su propia realidad?

Yo creo que sí. Y creo también que las elecciones del domingo nos reflejan como pueblo. Como se sabe, el ganador muy probablemente será Felipe Calderón, con una ventaja mínima de 1 punto porcentual, o quizá menos.

Para fines prácticos, que no democráticos, esta ventaja de 36.5 contra 35.5, es un empate técnico. Una indefinición. Y ahí es donde veo que se refleja nuestro pueblo, que se caracteriza justamente por su indefinición y por tener valores bastante laxos.

La verdad es que nos permitimos tanta ambigüedad y tibieza, que tenemos candidatos ambigüos y tibios que nos llevan a la indecisión, y a los resultados indefinidos, ambiguos y tibios del domingo.

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