Las empresas discográficas demandan a cientos de personas por intercambiar archivos en línea.

No funcionó antes, no funcionará ahora utilizar medidas represivas. Mientras sigan pensando que gastar millones en anuncios y publicidad es lo mejor que pueden hacer para promover a sus artistas, estas empresas nunca entenderán como funciona un fenómeno de crecimiento viral, de boca en boca.