Hoy llego al cuarto piso, inicio mi quinta década, llego a donde dicen que la vida empieza. Es decir, hoy cumplo cuarenta años. Debo confesar que no duele nada al traspasar esta barrera. Es más, siento que hasta me canso menos. Lo que tal vez deba hacer es una fiesta de carrera larga para simular un envejecimiento (fiesta de burn-in de acuerdo con mi amigo Luis Fernando Flores), y comprobar de una vez por todas si aguanto los otros cuarenta que puedan venir.

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