Una turba en un pueblo de Tláhuac, D.F. asesina e incinera a dos policías. El pretexto para que estos salvajes pobladores patearan y mataran es que los policías eran secuestradores. Pasan horas y no llega la policía. Los medios filman con helicópteros y hasta entrevistan a los policías, que para entonces ya estaban bastante golpeados. Los policías afirman que estaban investigando narcomenudeo en la zona, hasta dan teléfonos a los medios. Lo más seguro es que los narco-minoristas que eran investigados sintieran el fuego en los aparejos y azuzaron a los pobladores. Los más aventurados aseguran que la policía local nunca llegó porque está coludida con los narcos. Qué situación tan jodida.

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