Este nuevo libre, What we could have done with the money de Rob Simpson trata acerca de 50 formas en las que podría haberse utilizado el trillón de dólares que se ha gastado en la guerra de Irak.
Podría haberse forrado con hoja de oro la totalidad del sistema carretero norteamericano, pagado toda la deuda en tarjetas de crédito de los americanos o haber dado becas universitarias completas a todos sus estudiantes de high school.
Hace no mucho bromeaba en El Podcast sin Nombre que hace no más de 60 años los jóvenes no tenían oportunidad de sentirse relegados, tristes, incomprendidos o segregados por la sencilla razón de que la vida era muy dura para todo el mundo y con frecuencia los enviaban a combatir en guerras. En el mejor de los casos, tenían que ganarse la vida en condiciones muy difíciles.
Hoy leo algo en el excelente Balancing Act de Alan Weiss acerca de algo similar, acerca de la seguridad que tenemos ahora, y con la que no se contaba antes que sin embargo permitió lograr grandes cosas. Traduzco libremente:
“Recuerdo haber visto fotos de los hermanos Wright demostrando su nueva máquina voladora dando vueltas alrededor de la Estatua de la Libertad. No consideraban falla o derrota, puesto que no existían los paracaídas ni sistemas redundantes.
Cuando estás en medio del Atlántico y ves un horizonte interminable, tiendes a asombrarte por la gente valiente que se arriesgó al explorar. La mayoría de los marinos del siglo 17 y 18 no sabía nadar, y no porque ello importara, porque los rescates de un naufragio, combate o accidente eran extremadamente raros. Es casi inconcebible tratar de imaginar lo que los primeros vikingos y comerciantes chinos podrían haber sentido sin ningún tipo de ayuda de navegación, excepto los cielos, su instinto y la suerte.
¿Acerca de qué tienes dudas? ¿De cambiar de trabajo? ¿De mudarte? ¿De terminar una relación? ¿Aprender una nueva habilidad? ¿Intentar un nuevo deporte o hobby? ¿Hacer una inversión? ¿Cambiar un régimen?
La mayoría de lo “desconocido” es en realidad bastante bien conocido. Alguien más ha estado ahí antes. La luz está encendida, el camino es claro, la red de seguridad está puesta”.
WikiSummaries, free book summaries es un proyecto que surgió hace ya varios meses, pero que al parecer no ha logrado generar el interés suficiente para despegar.
La idea es muy buena: un repositorio de resúmenes de libros, en formato wiki, de manera que cualquiera pueda colaborar, agregar información o realizar correcciones.
Algo ha pasado, y al cabo de un año más o menos de que se lanzó no hay sino 123 artículos.
Aún así, son recomendables varios de los resúmenes, especialmente los de libros relativamente recientes como Freakonomics.
Ticketbus es un muy eficiente sistema que permite comprar boletos de autobús en México vía telefónica y por Internet. Lo malo es que cobran demasiado por cada boleto comprado: $45.00 pesos.
Es muy probable que México sea el país con la red más grande de autobuses en el mundo. Tan sólo en el D.F. hay cuatro grandes y bulliciosas centrales de autobuses, una para cada punto cardinal de la ciudad, a donde llegan miles de autobuses cada día de decenas de líneas. Las taquillas en las terminales pueden estar muy ocupadas y más en temporada alta.
Lo más lógico sería que al comprar en Ticketbus hubiera algún descuento en los precios, o al menos que se mantuvieran iguales. Pero no. Por cada boleto hacen un cargo de $45 pesos (alrededor de 4 dólares).
Es decir, para Ticketbus es negocio vender los boletos en línea o vía telefónica, y no una manera de dar un servicio al cliente o disminuir sus costos de operación en taquilla, como es común en E.U., por ejemplo en la red de trenes de pasajeros Amtrak donde es frecuente encontrar descuentos por Internet o al comprar los boletos con anticipación en horarios con menor demanda.
No tengo la menor duda que un sistema de este tipo le ayudaría a las empresas de autobuses en México a evitar que sus unidades vayan sub-ocupadas.
Pero no es así. Siguen viendo a este tipo de servicios como una forma de obtener ingresos.
Al parecer en las universidades en México no les están dando formación a sus alumnos en desarrollo web. He notado esto pues durante los últimos dos meses he estado entrevistando a muchos ingenieros en sistemas o licenciados en informática recién egresados. La muestra tal vez no sea representativa, pero lo que puedo notar es interesante.
De una muestra de 26 entrevistados de universidades públicas y privadas.
- La mitad de ellos nunca había oído hablar de PHP.
- Los que habían oído hablar de PHP no me supieron explicar en qué consiste.
- Sólo 3 de ellos habían oído hablar de XML. Ninguno me supo explicar en qué consiste.
- 19 de ellos conocían Java o habían oído hablar de Java.
- 21 han recibido entrenamiento para administrar ruteadores y equipo Cisco.
- NInguno de ellos me supo dar ejemplos de otras plataformas, lenguajes o frameworks de desarrollo utilizados en la web, como Python, Perl, Ruby on Rails.
- Sólo 4 tenían una muy vaga idea del concepto de open source o código libre, como se le conoce por aquí.
- Sólo tres de ellos conocían algo acerca de blogs.
- Prácticamente todos conocen y utilizan la Wikipedia, pero ninguno me supo decir qué es un wiki
Desde luego la mayoría de ellos no tendría mayores problemas en aprender nuevos lenguajes o adaptarse a un nuevo framework, pero no dejan de llamarme la atención varios puntos.
Por ejemplo, además del hecho de que los planes de estudio están sin duda desactualizados (lo cual es casi un estándar en la mayoría de las universidades en México), muy probablemente sus maestros no tienen experiencia en el mundo real del desarrollo web, lo cual es lamentable.
Quienes sí tienen puestas las pilas son empresas como Sun, Microsoft y Cisco, al ponerles atención a los universitarios con seminarios y talleres prácticos de entrenamiento.
Es también notable que los proyectos de open source, además de los blogs y los wikis como herramientas sean tan desconocidos por estos estudiantes a quienes entrevisté, así sea en una muestra pequeña.
Ahora no sólo es el spam. Sobran los mensajes tipo cadena en donde personas tanto conocidas como desconocidas me invitan a votar por tal o cual candidato, generalmente con argumentos lamentables y pésima redacción.
Pero no hay mucho problema por eso, excepto por la sacudida que me produce ver tan nimios mensajes. Los borro rápidamente y listo.
El problema viene cuando ponen en CC: a toda su lista de contactos y algún receptor se siente ofendido o aludido y les responde a todos, y de ahí otro le contesta y así se siguen, con lo cual terminas recibiendo muchos mensajes que no te interesan, que son difíciles de filtrar y que, en ocasiones, llegan a producir lástima por el estado intelectual de algunos de mis saqueados paisanos.
Sería ideal que en empresas y escuelas se enseñaran principios elementales de netiquette, para evitar estas y otras mini gárgolas infames del comportamiento humano en el ciberespacio.
Me gustaría saber si hay algún esfuerzo público al respecto, ¿algún link que alguien tenga por ahí?
Tengo un cliente comunista. Defiende a los pobres y sus héroes son los zapatistas y los macheteros de Atenco. No tengo mayor problema en que tenga esas ideas pasadas de moda. lo único malo es que no me paga. Le cuesta mucho trabajo pagarme. Al parecer va en contra de su ideología. Para él, según puedo entender por sus comentarios, es una contradicción tener que pagar por un servicio.
Lo que no le molesta mucho es recibir subsidios de cientos de miles de pesos de parte del gobierno para financiar su organización, que es una de esas APN (Asociación Política Nacional), que son organizaciones semejantes a un partido político.

Es increíble que una edición de una simple estampilla postal, basada en un popular personaje de historieta mexicana, haya causado tales reacciones del gobierno americano y de personalidades como el Reverendo Jackson, que ahora entiendo que lo único que realmente busca es tener exposición en medios. Ul vocero de la Casa Blanca considera que es ofensivo y que no importa “cuál sea el origen del personaje”.
Qué absurdo. Si se hubieran tomado la molestia de investigar el contexto en el cual se desarrolla el personaje, hubieran encontrado en Memín era un personaje tierno de historieta, si bien estereotipado, pero inofensivo en cuestión racial. Hasta donde yo recuerdo, era noble y honesto, y su madre Ma’Linda una mamá cariñosa y comprensiva.
La verdad la historieta me daba mucha flojera y sólo la leía cuando iba a la peluquería de niño, aunque prefería leer Las Andanzas de Aniceto, el archienemigo de Hermelinda Linda.
Imagen cortesía de Isopixel
En el weblog de Jonas Luster publica una serie de estadísticas interesantes acerca del Congreso de los Estados Unidos, refiriéndose a este como si fuera una empresa: Would you buy from this company?.
- 29 han sido acusados de abuso conyugal
- 7 han sido arrestados por fraude
- 19 han sido acusados de girar cheques sin fondos
- 117 han llevado a la bancarrota, directa o indirectamente, al menos a dos empresas
- 3 han estado en prisión por asalgo
- 71 no podrían obtener una tarjeta de crédito por mal historial crediticio
- 14 han sido arrestados por cargos relacionados con drogas
- 8 han sido arrestados por robo en pequeña escala
- 21 están siendo actualmente demandados por diversos cargos
- 84 han sido arrestados por manejar borrachos tan solo el año pasado.
Sería interesante saber cómo andan en ese aspecto los congresos de nuestras saqueadas naciones.
Tengo evidencias de que a muchos ex-convictos, de cualquier nivel social, les enorgullece haber estado en prisión.
Hace tiempo leí en un libro llamado Other People’s Habits, de Aubrey Daniels, una anécdota que tal vez explique este comportamiento.
Resulta que en un centro de readaptación de menores en E.U. los reclusos tenían por costumbre destruir las instalaciones. Se daban gusto despedazando los baños, rompiendo puertas y ventanas y haciendo toda clase de daños a las instalaciones.
Los directivos del penal resolvieron castigarlos recluyéndolos en aislamiento, a pan y agua. Para su sorpresa, los desmanes no disminuían sino que aumentaban. Los mozalbetes estaban muy orgullosos y presumían entre ellos: “he estado recluido a pan y agua. Soy de temer”.
Lo que hicieron los directivos para tratar de disminuir esta conducta fue poner a los jóvenes en aislamiento y en vez de pan y agua, los alimentaban con Gerber.
De esta forma, lograron disminuir la destrucción del centro, pues los jovenzuelos no estaban muy dispuestos a presumir: “hey, soy malo, he estado recluido tres dias comiendo comida de bebé”.
Tal vez sea más simple de lo que pensamos reducir la criminalidad.
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